Hace algunos años, un grupo de empresarios y profesionales con trayectorias distintas —en medicina, derecho, farmacia, finanzas y logística internacional— comenzaron a hacerse las mismas preguntas.
¿Por qué los medicamentos en Costa Rica y Centroamérica son tan caros en comparación con otros mercados? ¿Por qué hay productos de calidad comprobada que simplemente no están disponibles en la región? ¿Por qué el paciente siempre termina pagando más y eligiendo menos?
Las respuestas no los satisfacían. Así que decidieron hacer algo diferente.
DOST Farma nació de esas conversaciones, de esa incomodidad y de una convicción compartida: que la industria farmacéutica puede ser justa, transparente y orientada al paciente. Que la relación entre el proveedor de salud y el paciente puede y debe ser, en el sentido más literal de la palabra, una relación de amistad. De confianza. De DOST.
DOST significa amigo. Cada decisión que tomamos parte de esa premisa: ¿qué le recomendaría un amigo a otro sobre su salud?
Precios justos, trazabilidad total, información clara. El paciente merece saber qué está tomando y por qué cuesta lo que cuesta.
Cada producto que llevamos al mercado pasa por un filtro de evidencia clínica. No promesas: resultados documentados.
Democratizar el acceso a la salud en Costa Rica y Centroamérica. El mejor medicamento también debe ser el más accesible.